Semana Social Diocesana 2026: Mons. Ernesto Giobando invita a “poner las manos y los pies en el barro, como lo hizo Jesús”


En el marco de la Semana Social Diocesana 2026, Un Canto a la Vida dialogó con Mons. Ernesto Giobando, SJ, obispo de Mar del Plata, al finalizar su conferencia sobre los principios de la Doctrina Social de la Iglesia en la acción pastoral.

La Semana Social tiene una larga historia en Mar del Plata como espacio de encuentro, reflexión y compromiso entre la Iglesia y la sociedad civil. En esta edición diocesana, el eje estuvo puesto en la educación y el trabajo al servicio de la dignidad humana, con una mirada especial sobre los jóvenes, la esperanza, la realidad social y los desafíos de este tiempo.



“Muchas gracias por siempre estar presentes en estos acontecimientos que son eclesiales y también de la sociedad civil”, expresó Mons. Giobando al comenzar la entrevista, destacando que los temas abordados “nos tocan a todos” y “nos atraviesan como realidad local y realidad mundial”.

Uno de los puntos que el obispo subrayó fue la participación de los jóvenes durante la primera jornada de trabajo. Lejos de una mirada pesimista sobre las nuevas generaciones, valoró su presencia y su compromiso.

“Damos gracias porque hubo una muy buena presencia de muchos jóvenes, chicos del colegio que voluntariamente vienen para trabajar los dos temas: educación y trabajo al servicio de la dignidad humana”, señaló. Y agregó: “Creo que los mismos chicos nos van dando pistas por dónde tenemos que ir”.


La Semana Social Nacional, que durante muchos años tuvo una fuerte identidad marplatense, comenzará a desarrollarse también en otras provincias. Sobre este punto, Giobando reconoció la importancia histórica de Mar del Plata en esta experiencia eclesial y social.

“Yo creo que le debemos a Mar del Plata la marca registrada de la Semana Social”, afirmó. Recordó que en sus comienzos era efectivamente una semana completa y que, con el tiempo, fue reduciéndose a dos jornadas. Sin embargo, sostuvo que el nombre conserva un sentido profundo: “Nos hace referencia a que nos vamos a tomar un tiempo para poder reflexionar y trabajar juntos”.

Para el obispo, el hecho de que la Semana Social Nacional se traslade a otras sedes también responde a una necesidad de federalizar la propuesta. “Ahí viene el federalismo, para que otros puedan acceder”, explicó, señalando que la Comisión Episcopal de Pastoral Social consideró conveniente llevar este espacio de reflexión a distintos puntos del país.


Durante la conversación, Mons. Giobando vinculó directamente la dimensión social con el corazón mismo de la fe cristiana. Para él, hablar de lo social no es alejarse del Evangelio, sino entrar más profundamente en el misterio de la Encarnación.

“Lo social es el aspecto que a todos nos incumbe, también a Dios”, expresó. Y explicó: “Dios no es una soledad, Dios es una familia, hablando humanamente, mucho más que una familia”.

Desde esa mirada, recordó que Jesús no vivió al margen de la realidad de su tiempo, sino que se encarnó en una cultura, en una sociedad concreta y en medio de un pueblo. “Su palabra, sus enseñanzas, sus gestos nos hablan de un hombre que se encarnó en la cultura en la que vive”, señaló.

Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Mons. Giobando resumió el compromiso cristiano con una imagen muy concreta: “Hay que poner las manos y los pies en el barro, como lo hizo Jesús”.


El obispo explicó que Jesús no tocó la realidad humana “de lejos”, sino que se comprometió con su pueblo y especialmente con los más excluidos. “Jesús no tocó la realidad humana de lejos, sino que se comprometió con su pueblo, con su gente, sobre todo con los más excluidos, que no tenían ningún tipo de derecho, no tenían voz”, afirmó.

En esa línea, recordó que la misión de Jesús fue incluir a todos en una gran familia: la Iglesia, pero también la humanidad entera. “Jesús hizo todo para incluirnos a todos en esta gran familia que es la Iglesia Católica, pero también esta gran humanidad en la que tenemos que vivir y habitar”, dijo.

La entrevista también abrió una reflexión sobre el modo en que las personas pueden acercarse a Dios en medio de la vida cotidiana. Consultado sobre qué decirle a alguien que duda, que no sabe si acercarse o no a la fe, Mons. Giobando respondió con una invitación sencilla y actual.

“Dios suele llamar a sus hijos de diversas maneras”, expresó. Pero enseguida agregó una advertencia muy concreta para este tiempo: “Invito a los que estamos en esta tierra a que dejemos de mirar un poco el celular”.

El obispo no habló desde una condena a la tecnología, sino desde una preocupación pastoral: el riesgo de mirar la realidad solo como imagen, como contenido, como publicación, y no como experiencia que toca el corazón.

“A veces nos miramos demasiado en el celular y empecemos a mirar la realidad que tenemos, no sacando fotos, no subiendo a las redes lo que veo, sino también pasarlo por el corazón”, señaló.

Para Mons. Giobando, cuando la realidad pasa por el corazón puede convertirse en un camino hacia Dios. “Cuando uno pasa por el corazón la realidad que ve, es un buen trampolín para acercarse a Dios”, afirmó.

Y concluyó con una imagen simple, pero profundamente evangélica: “A veces uno se tiene que tirar a la pileta, no quedarse en la orilla”.


La Semana Social Diocesana 2026 dejó así una invitación clara: mirar la educación, el trabajo, la dignidad humana, los jóvenes y los desafíos actuales desde una fe que no se encierra, sino que sale al encuentro de la realidad.

En la voz de Mons. Giobando, la Doctrina Social de la Iglesia no aparece como una teoría lejana, sino como una forma concreta de vivir el Evangelio en este tiempo: con los pies en la tierra, las manos en el barro y el corazón abierto a Dios y a los hermanos.

Lucia Calcopietro

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